El tomate San Marzano es de tamaño mediano con una forma rectangular, en muchas ocasiones terminado en punta. La planta suele desarrollarse de forma más desordenada, de fructificación tardía y frutos pequeños y poco firmes. Suelen cultivarse en las laderas del Monte Vesubio (en las denominadas viñas del San Marzano). El tomate se desarrolla con un bajo contenido de glucosa y ácido. Resulta un tomate muy adecuado en la conservación o enlatado.